La buena voluntad…

Está anécdota ocurrió hace unas horas y realmente fue una bendición.

Al tomar un taxi de regreso de mis compras quincenales, el taxista me pregunta: “¿vienes mucho a esta tienda verdad?” Yo de “mm si” y después me vuelve a preguntar: “¿Cómo te llamas?” Ya le digo mi nombre y le menciono que creo que ya me había subido con el y contesta: “Si y dejaste tu cartera” mi asombro no se hizo esperar. 

“La encontró el siguiente pasaje cuando te bajaste esa vez, recordé que habías sido y donde te habías bajado. Fui a tu fraccionamiento y le comenté al vigilante y me dijo que se la dejará,  pero que no sabia donde vivías, pero no me dio confianza y ya después paso el tiempo. Pero le dije al vigilante que sabias donde habías abordado la unidad y esperaba verte de nuevo, y ahí la traigo”.

Solo pude atinar a decir: Wow. 

Ya que llegamos al fraccionamiento, bajo mi super, y abre una de las protecciones atrás de la clavera trasera izquierda y saca una bolita, la abre y si: mi cartera perdida. 

“Traía una bolita y ahí la metí y ahí siempre ha estado, esta íntegra”

La reviso y efectivamente estaban todos mis documentos que se me perdieron, eso sí,  el dinero no (era mucho pedir) pero como pudo quedárselo el o el pasaje después de mi ese día. Ya no importaba.

Pagué mi viaje y le di una gratificación que no se esperaba.que honestamente fue menor a lo que los papeles que no había  podido recuperar cuestan, lease: mi cédula y mi licencia permanente.

Tarjetas ya las había cancelado y mi INE pues tiene ahora la dirección del pueblo…

Ya que entro a casa a revisarla a fondo me encuentro un “omamori”* quedarse había compré en Kyoto,  en el Pabellón Dorado, y que era para que no falten los “dineros”.

Si es tuyo… regresa.

Aún hay gente honesta y eso es una bendición.

*Omamori : Amuletos para la buena suerte u otros Buenos deseos que se adquieren en los templos en Japón

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2 comentarios en “La buena voluntad…

  1. Es increíble la manera en como el Universo nos favorece en muchas ocasiones en las cuáles ni siquiera nosotros mismos somos conscientes de su poder; la gente pide a gritos creer en algo sin embargo cuando se les presentan situaciones como la tuya, no se lo creen y piensan que es por mera coincidencia, por lo que la Vida misma tarda demasiado en dar otro regalo como estos, que por muy sencillo que uno llegue a pensar que es, aún así tiene un gran significado para las personas que le dan el valor que se merecen.
    Bien lo dice Luna Lovegood, en Harry Potter y la Orden del Fénix: Las cosas siempre regresan a nosotros, aunque tal vez no de la manera que esperamos.

    Maravillosa anécdota con una brillante lección 🙂

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