Sueños abandonados

Sueños abandonados

Estas últimas semanas que he estado en piso revisando piezas de producción, me ha tocado trabajar hombro con hombro con distintos operarios, que conforme pasan las horas termino conociendo un poco de sus vidas, su situación actual y también algunos de sus sueños no realizados, lo que más me parte el corazón es que es una constante al parecer.

Tengo tres caso en particular: Caro, David y Alejandro

Caro: 25 años (creo), madre soltera de dos niños de 4 y 6 años, hijos del mismo padre pero no reciben ayuda alguna de él. Ella se enorgullece que sola ha sacado a sus hijos adelante (de admirarse) pero también en que situaciones. Me contó que viven en un cuarto, los tres duermen en la misma cama, ella tiene que irse en bicicleta para poder tomar el camión de la empresa, un trayecto de 20 min en bicicleta al parecer a campo traviesa. Es la primera vez que está en una empresa, pues antes trabajaba en el campo, donde se llevaba a sus hijos a trabajar con ella. Prefiere el turno de la mañana o de noche, pues solo así puede dedicarse a sus hijos, y el turno de la tarde no se lo permite.

Me comentaba que cuando entró a trabajar aquí, sus hijos lloraban y que le decían: “¿ya no nos quieres?” pues los tenía que dejar encargados y no se los llevaba al trabajo como otras veces… ouch.

Su mamá también es madre soltera, y Caro dice: no necesito hombres, así estoy bien.

Tiene rato que no la veo rondando, espero todo esté bien con ella, al menos sé que está a gusto, pues el tener seguro social ya la tranquiliza un poco.

 

David: 21 años (creo), entró a trabajar aquí porque su papá trabaja aquí de monta carguista, le comentó que había trabajo, aplicó y aquí lo tenemos. Uno pensaría que entró para no estar de bolsa en su casa, no necesariamente. 20 años y ya tiene una niña (si no me equivoco), y se separó de la mamá de su hija, poco menos de un año y bueno a ver por la niña.

Salió a la plática que él quiere ser arquitecto, sin embargo por su situación actual pues no le ha sido posible. Espero lo logre en verdad. Él ahora está en tercer turno.

 

Alejandro: 20 años. Me asignaron a Ale una ocasión que se necesitaba traspalear unas piezas. Cuando le dieron su asignación, inmediatamente preguntó: “¿yo tengo que checar las piezas?”, se le respondió que no, que eso lo iba a hacer yo, pero volvió a preguntar: “¿pero no las tengo que revisar verdad?”, la respuesta obvio era no.

Ya en el lugar de inspección, se me ocurre preguntarle porque si reticencia de checar las piezas, a lo que me contesto: “Es que no veo bien”, yo de… “¿y luego?”, a lo que contestó: “pues no he podido hacerme mis lentes, están muy caros”, y bueno yo suponiendo cosas, de que si está chavo, el dinero que gana ha de ser para el, bien podría mandarse a hacer sus lentes… nada más lejos que de la realidad.

Resulta que es el mayor de 3 hermanos y el hombre de su casa. No recuerdo si su mamá trabaja también o sus hermanos, pero gran responsabilidad de su casa recae en él, lamentablemente sus lentes, no son prioridad. No acabó la prepa, le faltaron dos materias las cuales espera terminar este año, y a futuro, poder entrar a psicología pues es lo que quiere estudiar. Espero también lo logre.  

Como dato aparte me comentaba que sus lentes de seguridad estaban muy rayados y menos veía bien, lo  que se me ocurrió en el momento fue darle los míos (prácticamente nuevos), y bueno tomar los suyos a cambio para solicitar unos nuevos.

La necesidad mueve voluntades…

Llamé a esta entrada   “Sueños abandonados” debido a la situación en que están estos tres chavos, me da miedo pensar que no vayan a lograr sus sueños, estando en la maquila, honestamente espero equivocarme, y bueno también va para mí, pues el estar de “supervisor” no estaba en mis planes….

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2 comentarios en “Sueños abandonados

  1. Muy fuerte lo que acabas de escribir. Ya te preguntaste que te està diciendo el Universo al darte a conocer las circunstancias de vida de estas personas? Que tienes que aprender de ellos y porque?

  2. Vaya, el saber lo dura que es la vida de otras personas nos hace pensar en cuantas bendiciones tenemos y nos las apreciamos… Y también mueve corazones, como el tuyo. También espero que algún día se puedan cumplir esos deseos 🙂

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